TRENZANDO

Cómo conocí a vuestro padre

Hace tiempo leí una entrevista a un conocido articulista, en la que, entre verdades y mentiras, comentaba que nunca sabía cómo comenzar sus textos o, mejor dicho, que nunca sabía dónde comenzarían sus textos, pues sólo, tras hilvanar cientos de palabras, intuía si podía desechar los 3 primeros párrafos o todo el artículo.

También decía que los textos tenían vida propia. De manera que, una vez daban los primeros pasos, avanzaban solos, a veces de forma recta, otras en zig-zag, hasta tener un “happy ending” – ¿puede haber algo mejor que echar un polvo por escribir?- o acabar olvidados en la memoria de un ordenador.

Puede que nosotros seamos ese artículo. O ese escritor. Avanzamos. Empezamos cientos de veces y cientos de cosas diferentes. Nunca sabemos si lo que nos hace reír hoy, nos hará llorar mañana o al revés. Y, a veces, encontramos algo mejor que echar un polvo: la persona con la que echar cientos de polvos.

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Esta entrada fue publicada el 29 junio, 2015 por en Sin categoría.

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