TRENZANDO

Nunca bebas solo

Tres amigos, una noche cualquiera, en un bar cualquiera.

M: Emborracharse es el acto más intrascendente que existe. Te hace libre. Te olvidas del tiempo, del espacio, de Dios y hasta del yo.

R: Ya tienes post: el pedo intrascendente.

M: Escribir es duro. Tienes que pensar, machacar una idea sobre la que se han escrito cientos de libros y expresarla de una manera original para que parezca nueva. Es placer y dolor. Te llena y te vacía. ¡Soy una constante tensión entre extremos!

R: Pues eso, una mujer.

A: Y lo que te queda, amiga. ¡No hay más que eso!

R: Te iba a decir lo mismo que te ha dicho Ana y no soy mujer.

M: Pero la diosa Venus se cebó conmigo. Ando y desando constantemente el camino entre lo racional y lo emocional, la alegría y la tristeza, el deseo y el pudor, la transcendencia y la finitud, el bien y el mal, el sí y el no… Al escribir, entre tranquilizar mis perturbaciones y perturbar a la gente tranquila. Y siempre llena de dudas. No estoy segura de casi nada.

R: La seguridad no siempre es buena.

M: Todos necesitamos umbrales de seguridad o de confianza. Por ejemplo, cuando salimos del portal de nuestra casa, no miramos el suelo porque sabemos que las calles están puestas. ¿Te imaginas lo agotador que sería comprobarlo todos los días?

A: Imposible.

M: Por eso, son buenas las certezas. Saber que una cosa es así. No basta con creerlo. Pero hay preguntas que no tienen respuesta y no deberíamos hacérnoslas porque, como dice el dicho, “la duda mata”. Sin dudas se vive mejor.

A: Sin dudas no se vive.

M: ¿Tú crees? ¿La gente duda tanto como yo? Parecen tan seguros y yo tan obtusa.

R: La gente tiene las mismas dudas o más que tú. Y otros menos, no lo sé. La duda es una cosa muy íntima porque nos muestra vulnerables. A veces, la seguridad es solo proyección. La valentía de salir a contarla tiene beneficios: una vez expuesta, tienes feedback, sales del desierto. Pero, por encima de todo, la duda es una prueba de que te encuentras frente a alguien honesto. Ningún mentiroso te ofrecerá dudas. Mentirán con vehemencia, sólo así se creerán sus propias mentiras.

A: Es que, si reconoces que dudas, no te hace falta mentir. ¡No hay nada más triste que la seguridad de una mentira!

R: Así es.

M: Vale, la duda es auténtica pero estúpida, inútil… porque nos frustra. En las etapas de mi vida en que he sido más superficial, esas en las que tu máxima preocupación es qué te pones o si fulanito te quiere, he sido más feliz.

A: Hay que ser deeply superficial. Lo dijo Warhol.

M: Exacto. Enseñadme el camino.

R: A menudo le vas a preguntar por el camino… Yo sólo me sé el camino a la barra y, a veces, el camino al baño. Y ya .

M: Hablando de barras… ¿Otra ronda?

A: Yo encantada de seguir dudando con vosotros. En eso sí que no tengo dudas.

15 comentarios el “Nunca bebas solo

  1. Pati
    3 abril, 2013

    Me pasa exactamente lo mismo que a M. Todo son dudas y siento que sólo me pasa a mi. Los demás parecen mucho más seguros de todo. Ya lo dijo el gran Sócrates, “Sólo sé que no sé nada”.

    PD: SI no te conociera pensaría que es imposible tener conversaciones así en una noche de borrachera😉.

  2. Carlos
    3 abril, 2013

    Menuda loa a ti misma. La única que dice cosas “interesantes” es la tal M, que supongo que eres tú. Eso sí, a la primera intervención te hubiera tirado la cerveza encima: ¡qué pedante!

    • Álvaro Saval
      3 abril, 2013

      jajajajaja sí. En plan: Pero…quieres callarte y seguir bebiendo.

      • Carlos
        3 abril, 2013

        No, en absoluto. Yo es que no entiendo qué hace una mujer en un bar… a menos que sea la posadera.

      • Trenzando
        3 abril, 2013

        Jajajajajaja! Piénsalo bien, Carlos. ¿Si en los bares no hubiese mujeres, irías?

  3. Antonio Rodilla
    3 abril, 2013

    Reblogged this on Cabos sueltos and commented:
    Sucedió en Atocha hace poco más de diez años. J. es, sin duda alguna, uno de los mejores baterías que he conocido en mi vida. Ha tocado con mucha gente que todos conocéis. Nivel gira mundial incluso antes de llegar a la escuela de música donde nos conocimos, hace ya bastantes años. Entonces, yo todavía tocaba la guitarra y componía. Antes de subir al tren y despedirnos, tuvimos tiempo para un penúltimo café. Reconozco que siempre tuve mis dudas con la música. No sabía si lo que componía era bueno, no sabía si sería capaz de mejorar la agilidad con los dedos, las cuerdas. La velocidad. La destreza con las corcheas. La precisión. En un momento de breve charla, J. me despertó sus dudas de un sopapo: “Con frecuencia me despierto por las mañanas y dudo. No sé si sirvo para esto”. J. es, sin duda alguna, uno de los mejores baterías que he conocido en mi vida. Y dudaba.

  4. Bettina Brentano
    3 abril, 2013

    Ya sabes lo que dijo uno de mis chicos favoritos, Marta:

    “El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas” Betrand Russell, claro.

    Casi nadie pasa de no creer en el horóscopo a creer. La impresión que da es que hay correlación entre sumar años y perder certezas.

  5. Juanjo.
    3 abril, 2013

    Si, cierto, las calles están puestas cada mañana, pero ignoramos que hay mucha trabajando para que nunca falten, como el poeta Manuel Padorno que se ocupaba de la parte aquella del Atlántico: “Así que pongo en marcha la mañana…..

    http://www.manuelpadorno.es/poemas_pdf/hacia_otra_realidad.pdf

  6. Juanjo.
    3 abril, 2013

    Mejor que no cuenten conmigo para esos trabajos tan importantes de la mañana. En el breve comentario anterior he olvidado la palabra «gente» entre «mucha» y «trabajando», y una coma después de «Padorno».

  7. Pingback: Miedo | Las cuatro direcciones del mundo

  8. la buhardilla de james
    4 abril, 2013

    Como decía un profesor mío del colegio, “Sólo no tienen dudas Dios y un puñado de imbéciles”

  9. Lodeciamiabuela
    5 abril, 2013

    Quien esté libre de dudas, que arroje la primera certeza

  10. Rubén
    9 abril, 2013

    Yo pienso que, como casi todo en esta vida, dudar es sano en su justa medida. Los médicos recomiendan una dieta equilibrada de dudas y certezas porque es importante tener seguridad en uno mismo, pero es aún más importante combinarlo con plantearse si de alguna manera lo que haces lo estás haciendo bien. Eso es ser honesto contigo mismo, como dice R. La mala duda es simple autocompasión, pero la buena duda te exige, te sirve para encontrar alguna verdad útil para mejorar como persona. La buena duda te hace más humano porque existe una delgada línea entre, por seguridad, ser valiente y ser un chalado fanático.

  11. Un tal Gómez
    11 mayo, 2013

    Muy buen diálogo etílico. No estaría mal alguna intervención del camarero, tipo: “¿Unas croquetas? Las acabo de sacar”, o algo así. Como contrapunto, digo.

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Esta entrada fue publicada en 3 abril, 2013 por en Relaciones, Sin categoría y etiquetada con , .
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