TRENZANDO

Merci beaucoup

Tengo buena suerte que es una de las mejores cosas que se pueden tener en la vida. No me refiero a la suerte racionalista que es consecuencia del talento o del esfuerzo, sino a la caprichosa y aleatoria que te reparte un as de corazones para completar una escalera real en una partida de poker.

Mi primer contacto con la diosa fortuna fue en el colegio. Todos los años se organizaba una rifa benéfica para la India y las alumnas comprábamos un porrón de papeletas. En el 97, yo sabía que me iba a tocar la escultura de un coche en plata que se sorteaba. Mi certeza era tal que, como la clase de gimnasia coincidía con el sorteo, le dije a la profesora:

– Hoy no me voy a poner el chándal que es muy feo recibir premios vestida de deporte.

“La mediometro”, como la apodábamos, se limitó a contestarme:

Vístete inmediatamente y da cinco vueltas corriendo.

No las llegué a dar porque, efectivamente, me vinieron a buscar para llevarme al salón de actos a recoger el premio. Imagínense. Uno de los días mas felices en la vida de una niña de diez años que, lamentablemente, se truncó al llegar a casa pues mi señora madre, asustada con tener que colocar ese horror en el salón, me obligó a devolverlo para que se repitiese la rifa y se recaudasen más fondos.

Este gesto “altruista” encantó a las monjas. Durante una temporada, fui su alumna predilecta. La farsa terminó unos años después cuando, en unos ejercicios espirituales, el grupo de amigas decidimos alegrar las noches de silencio y oración con licor de melocotón, que habíamos robado previamente de la casa de nuestros padres. Se nos fue de las manos. Sobre todo a una que, en plena vomitona, empezó a gritar “stinger”, unas chucherías que traíamos de Irlanda y que, en esa época, comíamos compulsivamente. Pero las monjas escucharon “estigma” y, con razón, pensaron que el demonio le había poseído. Al descubrir las botellas, se acabaron nuestras risas y empezó el castigo, una semana de expulsión.

Que me tocará ese premio fue cuestión de suerte. También me han tocado una bicicleta o un televisor. ¿Por qué? No lo sé. Desconozco la compleja maquinaria de la casualidad, que es como Jorge Luis Borges define el azar. Ni siquiera sabía que estaba participando en estos concursos. Pero me gustaría pensar que la razón es esta:

Si eres agradecido, tarde o temprano, serás agraciado” Facundo Cabral.

Y hoy tengo que dar las gracias a todos los visitantes del blog por el tiempo que les he robado y a mis amigos por haberme ayudado con su aliento. Además tengo una deuda de gratitud que difícilmente puede ser saldada, pero que quiero mencionar como muestra de reconocimiento, con el hombre que se oculta bajo el seudónimo de “El Guardián entre el centeno”. Normalmente, la gente que tiene una vida interesante carece de la fuerza de la pluma para dar forma a las múltiples anécdotas sucedidas. Mientras que los que tienen la habilidad de escribir viven planamente y recurren a la imaginación para rellenar los folios. Él tiene las dos cosas: vive bien y escribe mejor. Lo que también es una suerte.

Coincido con Salinger en que “los libros que realmente me gustan son los que, cuando acabas de leerlos, deseas que el autor fuera muy amigo tuyo para poderle llamar por teléfono siempre que quieras”  y esto me sucede con cada entrada del blog Manual de un buen vividor. Síganlo.

 

4 comentarios el “Merci beaucoup

  1. comerciocercano
    1 febrero, 2013

    Creo que, muchas veces, para que te ocurran cosas buenas tienes que tener un buen historial detrás. Un álbum de proezas que muestren que tú estabas ahí, cuando otros ni miraban en esa dirección. El azar es caprichoso, pero no se mete en tu casa por propia voluntad, hay que salir.

    • Trenzando
      1 febrero, 2013

      Salí y lo encontré. Ahora le tengo bien atado a la pata de mi cama. Espero que no se me escape durante una temporada🙂

      Gracias por el comentario.

  2. Causando Desperfectos
    4 febrero, 2013

    Buenos blogs. Los dos. De mis lecturas obligadas ambos. Seguid escribiendo así, es una gozada leeros

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Esta entrada fue publicada el 30 enero, 2013 por en Sin categoría.
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