TRENZANDO

desAMOR

Cuando vas a una entrevista de trabajo, todo el mundo te aconseja que parezcas lo más normal posible. ¡Coño, ser lo más normal posible es lo más sospechoso del mundo! Todos sabemos que saludar en la escalera es indicio de delito.

Siempre he desconfiado de la gente que se considera normal. Debe ser por eso que sólo me he acostado con tipos raros. Lo que me ha causado muchas lágrimas, algún nudo en la garganta y más de una resaca.

El desamor es un desengaño peor que cuando con ocho años tus padres te dicen que los reyes magos no existen. No duermes. No comes. Magnificas todos los sentimientos. Sólo piensas en él. Le ves por todas partes. Cada canción y cada esquina de Madrid, te recuerda a él. Puedes hasta olerle y escuchar su voz. Hablas mentalmente con él en tu cabeza: ¿Qué fallo?, ¿Dónde estas?, ¿Qué haces?, ¿Sigues usando los zapatos que te regale por tu cumpleaños?, ¿Conservas nuestras fotografías?, ¿Te atreves a mirarlas?

Luego desaparece. Ni le ves, ni le recuerdas, ni le hueles, ni le escuchas, ni le hablas y te vuelves a enamorar.

Una vez más la resurrección. ¡Qué maravilla! Esa mezcla de sal y pimienta en la nariz que te hace cosquillas. Te ríes por tonterías y te encanta hacer reír a esa persona. Sólo quieres estar con ella. No te preocupa nada más. Y empiezas a pensar que quizá, que es posible… que está vez te va a salir bien.

Los optimistas somos personas muy divertidas.

4 comentarios el “desAMOR

  1. Álvaro Bermúdez Caballero
    27 enero, 2013

    Los optimistas somos muy divertidos. Como ya te dije, salimos a la calle llorados de casa, y normalmente, bebidos.

    Como siempre, magnífica.

  2. Bettina Brentano
    29 enero, 2013

    Como siempre, pura inspiración. También te puede advenir otro tipo de desamor; no el de haber estado ahí y dejar de estarlo sino el de concluir que no has estado, ni estás, ni estarás. Me vienen periódicamente a la cabeza los poemas de Rosario Castellanos y especialmente éste:

    Desamor

    “Me vio como se mira al través de un cristal
    o del aire
    o de nada.

    Y entonces supe: yo no estaba allí
    ni en ninguna otra parte
    ni había estado nunca ni estaría.

    Y fui como el que muere en la epidemia,
    sin identificar, y es arrojado
    a la fosa común.”

    Y no puedo evitar dejar otro sobre el amor/dolor.

    Destino

    “Matamos lo que amamos. Lo demás
    no ha estado vivo nunca.
    Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
    un olvido, una ausencia, a veces menos.
    Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
    de respirar con un pulmón ajeno!
    El aire no es bastante
    para los dos. Y no basta la tierra
    para los cuerpos juntos
    y la ración de la esperanza es poca
    y el dolor no se puede compartir.

    El hombre es anima de soledades,
    ciervo con una flecha en el ijar
    que huye y se desangra.

    Ah, pero el odio, su fijeza insomne
    de pupilas de vidrio; su actitud
    que es a la vez reposo y amenaza.

    El ciervo va a beber y en el agua aparece
    el reflejo del tigre.

    El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
    -antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
    igual a su enemigo.

    Damos la vida sólo a lo que odiamos”

    Por último, Wislawa Szymborska lo dice con más ironía, distancia y desdén, siempre necesarios.

    Agradecimiento

    “Debo mucho
    a quienes no amo.

    El alivio con que acepto
    que son más queridos por otro.

    La alegría de no ser yo
    el lobo de sus ovejas.

    Estoy en paz con ellos
    y en libertad con ellos,
    yeso el amor ni puede darlo
    ni sabe tomarlo.

    No los espero
    en un ir y venir de la ventana a la puerta.
    Paciente
    casi como un reloj de sol
    entiendo
    lo que el amor no entiende;
    perdono
    lo que el amor jamás perdonaría.

    Desde el encuentro hasta la carta
    no pasa una eternidad,
    sino simplemente unos días o semanas.

    Los viajes con ellos siempre son un éxito,
    los conciertos son escuchados,
    las catedrales visitadas,
    los paisajes nítidos.

    Y cuando nos separan
    lejanos países
    son países
    bien conocidos en los mapas.

    Es gracias a ellos
    que yo vivo en tres dimensiones,
    en un espacio no-lírico y no-retórico,
    con un horizonte real por lo móvil.

    Ni siquiera imaginan
    cuánto hay en sus manos vacías.

    “No les debo nada”,
    diría el amor
    sobre este tema abierto.”

    Y eso, creo, quería contarles hoy.

    • Trenzando
      30 enero, 2013

      Muchas gracias por los poemas son una fuente enorme de inspiración. Que pienso utilizar para alguna entrada.

  3. carla
    17 mayo, 2013

    acabo de suscribirme y descubrir tu blog; quiero seguirte todos los dias!

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Esta entrada fue publicada el 27 enero, 2013 por en Relaciones.
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