TRENZANDO

Yo soy más listo

Los domingos son días especialmente antipáticos. Hayas bebido la noche anterior o no, tienes resaca. Si has bebido, es aún peor. Tu cuerpo hinchado y lento se niega a moverse 15 centímetros para recolocarse debajo del trozo de edredón que queda sobre la cama porque más de la mitad está caído en el suelo. Tienes las pestañas pegadas, literalmente, por el rímel y llevas puesto tu vestido negro favorito. No tuviste pereza para acercarte a las 5 de la mañana al Burger King, que hay en la gasolinera de la Carretera de la Coruña, pero fuiste absolutamente incapaz de desmaquillarte o desvestirte. Miras el móvil para ver qué hora es. Son la 1:30 y tienes 15 WhatsApp, varias notificaciones de Twitter y una alerta de Facebook que amablemente te pide revisar tu biografía para aceptar unas publicaciones en las que has sido etiquetada. Empiezas por aquí, cagándote en esa amiga que siempre va con el móvil en la mano, haciendo fotos como si trabajará para The Sun y tus juergas fueran las de Kate Moss. Continuas con Twitter y ves que Marcos y otros 7 te han retwitteado  “Las feas tienen todo lo malo”. Te acuerdas de que casi matas a una tía que se intentaba colar en el baño. Acabas leyendo los mensajes. Además de los típicos ¿Te has ido?, ¿Dónde estas?, ¿Has hecho una bomba de humo? tienes una proposición que, gracias a dios, no leíste porque, si lo hubieras hecho, estarías levantándote en otra casa.

Saltas de la cama y, de camino al baño, tropiezas con la pila de ropa que formaste decidiendo que te ibas a poner la noche anterior. También esparcido en el suelo está todo el contenido del bolso. Llaves, cartera y cajetilla de tabaco. Bien, no has perdido nada. Te duchas con agua helada y, antes de salir a la calle para desayunar algo, te tragas un Ibuprofeno. Andas hasta el Starbucks más cercano que puede que lo que venden no sea café pero tu tampoco eres persona. Bebes a sorbitos. Quema. Desmenuzas un muffin y pasas desganada las páginas de un periódico, que alguien se ha olvidado, mientras observas a la gente que te rodea. Una mesa más allá hay una pareja de novios que podrían ser confundidos con hermanos. Jóvenes, morenos, de buena constitución y de carácter alegre. Alzan la voz:

– Mira que eres tonta.

– ¿Yo? Si fui premio extraordinario de mi promoción. Soy cien mil veces más lista que tú.

– Tú eres lista. Pero más listo soy yo que te elegí a ti.

Intentas envidiarles pero te distraes. Acaba de empezar a llover.

7 comentarios el “Yo soy más listo

  1. Juan Tallón
    14 enero, 2013

    Gran texto. Todos tenemos resaca el lunes. Es tan honda, que se prolonga hasta el martes, cuando al levantarnos, tropezamos a oscuras en las zapatillas que hemos dejado atravesadas. Esta vez, sin embargo, caes, te golpeas contra el marco de la puerta. El golpe es en la cara. La zona se inflama enseguida. Y a las doce, tienes entrevista de trabajo. Etcétera. Repito: gran texto.

    • Trenzando
      14 enero, 2013

      Resacas que se te van de las manos y dinamitan la semana. Te dices y te repites, mintiendo más que en una campaña electoral, “nunca más voy a volver a salir”, “propósito de la enmienda”, “no puedo seguir así”. Pero cuando te recuperas ya es jueves o viernes que son días malos para dejar de beber, de fumar y de esnifar pegamento,

      Muchas gracias por el comentario.

  2. Carlos
    15 enero, 2013

    No sé qué es la resaca, pero he oído hablar de ella. Tiene que ser algo muy incómodo. A mí es que me gusta ver en plenitud de facultades las pelis de A3 de los domingos por la tarde.

    Por cierto, la conversación de esos dos pájaros es demencial. Demasiado edulcorada… y ñoña.

    • Trenzando
      15 enero, 2013

      La anécdota sólo sirve para plantear una pregunta nada ñoña: ¿qué es ser listo?

  3. Carlos
    15 enero, 2013

    Ser listo es beber con moderación para evitar una resaca y, más importante, no permitir que tu novia crea que ya te tiene totalmente cogido por las pelotas. En ambos casos el dolor de cabeza posterior es brutal.

    • Trenzando
      15 enero, 2013

      Ser listo puede ser también sufrir una resaca con resignación o saber expresar tus sentimientos.

      El texto debe hacer preguntas y no avanzar respuestas, que siempre me parecen sospechosas, incluso peligrosas.

  4. Carolina
    10 noviembre, 2013

    Por qué has dejado de escribir?
    Llevaba varios meses sin pasar por tu blog, hoy me he acordado de él y he releído algunos posts. Me han gustado incluso más que antes! Tienes mucho que contar y además lo haces genialll
    Ojalá vuelvas dentro de poco a seguir enseñándonos con cada frase. Graciasss

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Esta entrada fue publicada el 14 enero, 2013 por en Relaciones.
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