TRENZANDO

Balance

Se despide el 2012.

Un año en el que Nicolás Sarkozy abandonó el Palacio del Elíseo; Barack Obama, Vládimir Putin y Hugo Chávez fueron reelegidos y Egipto celebró las primeras elecciones democráticas desde la caída de Hosni Mubarak. Un año de atentados, humo negro, casas destruidas, sangre y tumbas. Siria. Irak. Israel. Un año en el que Cristina Fernández de Kirchner expropió YPF, el Rey pidió perdón por cazar elefantes con Corinna y Cecilia hizo mundialmente famoso el Ecce Homo de Borja por su parecido con Kiko Rivera. Un año en el que Angela Merkel, sin cambiarse de chaqueta, se convirtió en la dama de hierro de este gigante con pies de barro llamado Unión Europea mientras que la nuestra, Esperanza Aguirre, abandonó la política.

El primer año de Mariano Rajoy. Inexplicable que un Registrador de la Propiedad aceptará una herencia tan lamentable sin beneficio de inventario. Un año en el que las portadas de los periódicos, incluso las secuestradas y los “marhuendazos”, repetían en bucle las palabras paro, deuda, impuestos, Bankia y corrupción y las calles gritaban desahucios, indignación, “rodea al congreso” y huelga general. Un año en el que Bildu se convierte en la segunda fuerza política en el parlamento vasco, los catalanes celebran la diada más independentistas y multitudinaria de la historia y nos enteramos de que Cristobal Colón era barcelonés y miembro de la familia real gracias a Catalonia Tours. 

Un año que nos ha traído nuevos enemigos públicos como el ex-presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo con sucursal en Marbella, Carlos Dívar, el empresario que trabajaba más y ganaba menos para salir de la crisis, Gerardo Diáz Ferran, o el crápula, Miguel Ángel Flores. Un año que ha situado a los políticos como la tercera preocupación de los españoles. En otras palabras, al borde del ERE. No es casualidad que también sea el año en que se ha abierto la primera tienda de guillotinas en Madrid. Espero que las almas fácilmente incendiables no vean la película los Miserables.

Un año en que la naturaleza nos ha recordado su fuerza e imprevisibilidad con los terremotos del Norte de Italia o con el huracán Sandy que llenó las redes sociales de fotos falsas de tiburones en el metro de Nueva York. El verano con más incendios forestales de la última década. El año que los mayas previnieron que acabaría el mundo y en el que se halló el Bosón de Higgs que sigue sonándonos a un personaje del Señor de los Anillos.

También fue el año del salto desde la estratosfera de Felix Baumgartner, la espectacular inauguración de los juegos olímpicos de Londres 2012 que no vi porque estaba de copas, el triplete de la selección española de fútbol, la caída de un mito generacional y compañero de siestas como Lance Armstrong, la remontada de Europa en la Ryder Cap con la ayuda celestial del maestro Severiano Ballesteros y el éxtasis de Lobato cuando Fernando Alonso se hizo con el segundo puesto en el gran premio de F1 de Brasil.

Un año en el que hemos bailado el Gangman Style con mucha menos gracia que Madonna, hemos odiado o amado el “call me maybe”, hemos visto a Bob Dylan en el FIB y hemos intentado matar a Justin Bieber para vender sus genitales.

Un año que hemos comentado intensamente en Twitter y del que hemos presumido en Facebook. Mark te permite hacer un resumen del 2012 con tus publicaciones más relevantes y resulta que he hecho 52 amigos nuevos, me han gustado 22 páginas y he subido cientos de fotos. ¡Cómo molo, eh!

Un año que empece sin propósitos. La primera página de mi agenda parece un tweet de Paulo Coelho “Es Navidad. Relájate. Come, bebe y sé feliz. No te pongas a dieta, ni dejes de fumar. Sonríe”. Y lo he hecho con nota como alumna aplicada que siempre he sido. La verdad es que quién me conoce, y yo me dejo conocer, sabe que ¿Por qué te ríes?es una de las preguntas más estúpidas que se me puede hacer.

Un año en el que me he levantado, a veces, muerta de sed bebiendo champan a morro en la cama y, otras, de un salto pero siempre con un sueño inhumano. Confieso que entre dormir media hora más y arreglarme para ir a trabajar, siempre elijo la primera. Eso sí no me pidáis que para ser puntual deje de cantar en la ducha o de bailar delante del espejo como si tuviera un plan. Juro que jamás ha sido el de tirarme a mi jefe.

Un año el que he vestido con los jerseys que los caballeros me prestan por la noche cuando digo que tengo frío y que nunca devuelvo. Un año en el que no me he cambiado ni de color de pelo, ni siquiera me lo he cortado porque tengo la teoría de que se me va la fuerza como a Sansón. Un año en el que he paseado por Times Square y por el mismo infierno. Un año en el que he  recorrido miles de kilómetros y aún tengo la sensación de que podía haber ido más lejos. Un año en el que he visto cómo mis amigas se casaban y se quedaban embarazadas y me he preguntado ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Pero cuando crees en un único amor para toda la vida, es muy difícil encontrarlo. También he visto cómo se puede acabar el mundo inexplicablemente con 29 años y he llorado por los planes para el pasado que hicimos. La vida es una tristería, como dice un amigo, una mezcla de tristeza y alegría.

Un año en el que he dado muchas veces gracias por tener cerca a mi padre y a mi madre y en el que he echado de menos echar de más a mi hermana que estaba de Erasmus. Un año en el que he engordado a todas mis amigas a base de tartas de queso, brownies y cupcakes a pesar de que mi abuela diga que eso no es repostería y en el que he conversado cientos de gintonics con Cayetana en O´Clock o en Martínez Bar. Un año que me ha traído una nueva cicatriz, casi imperceptible, a la altura del codo y cuyo origen no se puede contar y que también me ha curado alguna que otra herida. Un año en el que he aprendido que el primer amor es irracional; que desde que te perdí, todos se andan enamorando de mí; que cambio constantemente y que nunca me alcanzarás; que me gustan las apuestas y no las sorpresas; y que cuando das la cara, a veces que te la parten.

Un año que acabaré corriendo la San Silvestre porque correr, con este frío, es de valientes.

Un año que ha sido mío.

 

7 comentarios el “Balance

  1. Mdelabahia
    31 diciembre, 2012

    Genial. Gracias

  2. Juan Tallón
    31 diciembre, 2012

    Extraordinario. La cosa empezó mal, pero se orientó finalmente.

  3. tuscanyandtoscana
    31 diciembre, 2012

    Nice, gracias

  4. Álvaro Bermúdez Caballero
    1 enero, 2013

    Me encanta.

  5. Alicia
    1 enero, 2013

    Impresionada me hallo

  6. Un año en el que he descubierto que lo “genial” no abunda pero existe. Eres única.

  7. VICO
    4 enero, 2013

    Wooow! Un año en que ahora tenes una amiga argentina, un año en el una argentina es fan de tu blog! Te quiero martu! Besos!

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Esta entrada fue publicada en 30 diciembre, 2012 por en Política, Relaciones y etiquetada con .
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